Gion, también conocido como el
distrito de las geishas, en uno de los barrios más famosos de Kyoto.
Está situado entre el río Kamo y el santuario Yasaka, y es una
visita especialmente hermosa para cualquiera que disfrute del Japón
más típico y tradicional. Sus calles son antiguas y evocadoras,
íntimas y llenas de encanto, y es fácil que nos sintamos
transportados en el tiempo.
Pagoda Yasaka.
Recorriéndolas encontramos una gran
cantidad de casas de té, tiendas y restaurantes, así como otros
establecimientos orientados al ocio y al entretenimiento. Entre éstos
cabe mencionar especialmente Minami-za, el teatro kabuki más antiguo
de Japón, fundado en 1610, y Gion Corner, que ofrece siete tipos
distintos de artes interpretativas, destacando la danza kyo-mai a
cargo de las maiko y eventos especiales en determinadas épocas del
año, como Miyako Odori, las “Danzas de la Antigua Capital”, en
ocasiones traducido como las “Danzas de la Flor del Cerezo”.
Miyako Odori en Gion Corner.
Otro lugar especialmente bello es el
área de Shirakawa, junto al canal. Es una zona donde se puede
disfrutar de una calma especial, con hileras de sauces, casas de té
con vistas al canal y las tradicionales calles estrechas preservadas
que caracterizan Gion.
Durante todo el mes de julio tiene
lugar el Gion Matsuri (Festival Gion), uno de los más famosos de
Japón. Su origen lo encontramos como parte de un ritual de
purificación para apaciguar a los dioses y evitar así incendios,
inundaciones y terremotos. Durante el festival, los puestos de comida
y artesanía visten el entorno, músicos tradicionales y otros
artistas se encuentran por doquier y, durante los días más
intensos, se corta el tráfico de algunas calles de la ciudad. Aunque
incluye muchos eventos, el festival alcanza su punto álgido el día
17 con la gran procesión de las carrozas Yamaboko, 32 en total,
algunas de ellas con cientos de años de antigüedad, decoradas con
exquisitos tapices importados de todas partes del mundo. En 2009,
este procesión fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad.
No lejos de Gion, al otro lado del
río, encontramos Pontocho. La zona es popular principalmente por su
vida nocturna, con muchos karaokes, restaurantes y clubs. Pasear por
sus estrechas calles y embriagarnos de su particular atmósfera es
una experiencia muy interesante, especialmente si recorremos la senda
junto al canal, adornada por flores de cerezo en primavera. Las
opciones culinarias son diversas y abundantes, y van desde ofertas
asequibles hasta locales a los que sólo se puede acceder teniendo
los contactos adecuados. Si nos encontramos por la zona, un lugar muy
recomendable en el que comer o cenar es el restaurante Issian
Pontocho.
Pontocho.
El mundo de las geishas
Si nos adentramos en Gion, e incluso
si paseamos por las inmediaciones, no es difícil que nos encontramos
con alguna geiko (denominación de Kyoto para las geishas). A día de
hoy siguen existiendo cientos de geishas en Kyoto, y Gion es el lugar
de mayor actividad de las mismas. Sus kimonos,
de seda, están hechos a mano y diseñados específicamente para
ellas. Vestirse con ellos, maquillarse y peinarse les puede llevar en
torno a dos horas.
Geiko en Gion.
Los servicios de las geishas son caros
y exclusivos. Su labor es la de entretener a los clientes y hacer que
disfruten a través de la conversación y de la interpretación
musical y la danza, entre otros. En general, es muy difícil, si es
que posible, tener acceso a estos servicios sin que un cliente
habitual nos presente.
Gion.
Es importante destacar que las geishas
no son prostitutas. Si bien es cierto que, según algunas fuentes
indican, durante un tiempo la ceremonia conocida como “mizuage”
incluía que las aspirantes a geisha perdieran su virginidad en ella
-lo cual se prohibió en 1959-, esto no era visto como un acto de
prostitución, sino como una celebración del paso a su siguiente
etapa de entrenamiento.
(Este artículo fue publicado por primera vez en la revista Omnia de Mensa España, en el número 204, correspondiente a diciembre de 2013).






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